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Mostrando las entradas etiquetadas como tienda

Ofender a los musulmanes es peligroso...a los cristianos también

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Estos días he sentido la necesidad de escribir sobre el asesinato de varios caricaturistas, perpetrado por dos extremistas musulmanes, del semanario satírico francés  Charlie Hebdo  que tuvo lugar el pasado 7 de enero en Paris. No sólo como periodista, pues la libertad de expresión en nuestra profesión es fundamental para llevarlo a cabo de forma adecuada, sino también por mi trabajo actual en la tienda. En ambos casos, considero que yo también soy Charlie Hebdo o Je suis Charlie hebdo, como se ha popularizado internacionalmente.  No recuerdo si alguna vez he comentado en alguno de los artículos que he ido escribiendo para el blog, que muchos de los clientes que tenemos se quejan de lo ofensivas que son algunas de nuestras postales. Tan horrorizados se muestran muchos de ellos que han llegado a llamar a la compañía para pedir la retirada de algunas postales. Sobre todo las que llevan demasiados insultos en sus portadas, o las que se mofaban de sectores sociales com...

Un buen manager se recuerda para siempre

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Cuando tienes un buen jefe se ve a la legua. Lo notas. Y yo puedo decir que tuve una muy buena jefa cuando empecé a trabajar en la tienda. Lo peor viene cuando ha de marcharse y llega otra persona a ocupar su puesto. Y no sólo no cubre su vacío, sino que lo agranda. Mi antigua jefa, Annabelle, volvió a Francia este pasado julio. Para mi sorpresa, me sentí más triste de lo que esperaba e incluso me entraron ganar de llorar. Al principio no entendí muy bien el porqué de mi reacción. Al final me di cuenta de que su marcha significaba el fin de una etapa que había iniciado un diciembre de 2012, sólo dos meses después de emigrar a Londres. Ella fue quien me dio el trabajo en la tienda de postales. La que confió en una chica recién llegada de España sin apenas referencias, esencial en un país como el Reino Unido donde les importa mucho la opinión de tus antiguos empleadores.  Ella fue, además, quien me recomendó para ser su Assistant Manager en la nueva tienda a la que le habían...

Dime por qué devuelves un regalo, y te diré quién eres

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A veces mi trabajo puede ser muy aburrido. Al menos si se compara, por ejemplo, con trabajar en una tienda de ropa donde constantemente tienes que estar doblando camisetas, pantalones, etc. manoseada hasta la saciedad por los clientes. Yo a veces puedo permanecer horas y horas detrás de la caja sin moverme ya que a veces no entra ni un cliente. De vez en cuando, casi por puro aburrimiento, puedo pasearme por la tienda para asegurarme de que está todo en orden. Pero es una tienda tan pequeña que en cinco minutos puedo recorrérmela hasta dos veces. Así que yo, y mis compañeros, necesitamos matar el tiempo de alguna forma. Uno de nuestros pasatiempos es revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad siempre que nos damos cuenta de que algo falta en la tienda. Hace unas semanas, George y Annabelle (mi antigua manager) notaron que faltaba una taza, de las más caras, decorada con una frase célebre que sirve para animarte el día. Un poco al estilo de Mr. Wonderful. Decidieron en...

Trabajar más no significa cobrar más (ni siquiera en Londres)

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-Oye Tasnim, creo que voy a pedir que me suban el sueldo- me comenta George en tono convencido. -¿Ah si? ¿Y eso?- pregunto intrigada. -Pues porque ahora que he acabado el curso sobre Atención al cliente, estoy totalmente cualificado para mi trabajo- me explica con firmeza. -Me parece bien. Buena suerte, porque la necesitarás- le deseo con ciertas dudas. No es que crea que George no se merezca ganar un poquito más de dinero al mes. Se lo merece mas que nada porque lleva ya tres años trabajando en la empresa, no porque sea muy trabajador. Que no lo es. Aunque me cae muy bien. George es un joven diseñador de libros, especializado en   encuadernación, de 27 años muy gracioso. Pero es una persona a la que si tuviera que definir con un solo adjetivo, escogería la palabra relajada. No tiene motivación ninguna por el trabajo, aunque en lo suyo es muy bueno. Pero dudo que haya alguien motivado en esta empresa.  Incluyéndome  a mí. Aún así, no dejo de trabajar porq...

La tienda de postales

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En estos tiempos de crisis generalizada en España no es fácil encontrar trabajo, pero sí en el Reino Unido. Tras dos meses de intensa búsqueda desde mi llegada a Londres me contrataron como dependienta. No es lo mejor, teniendo en cuenta que soy periodista, pero dado mi nivel de inglés, no estaba tan mal. Al menos no es un trabajo tan duro como el de servir cafés o fregar platos en la cocina de un restaurante. Vendo tarjetas de felicitación. Es una tienda tan específica, tan británica que en España un negocio así no funcionaría. De hecho, recuerdo que abrieron una igual, aunque muy pequeña, cerca de la Plaça del Pi, en el casco antiguo barcelonés, pero la cerraron al poco tiempo. A los barceloneses, y por extensión supongo a los españoles, nos gusta decir las cosas cara a cara. Scribbler en la estación de metro de Hammersmith Después de todo creo que mi trabajo sí que está relacionado con la comunicación. A través de los postales y tarjetas que vendo, los londinenses se comu...