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Dime por qué devuelves un regalo, y te diré quién eres

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A veces mi trabajo puede ser muy aburrido. Al menos si se compara, por ejemplo, con trabajar en una tienda de ropa donde constantemente tienes que estar doblando camisetas, pantalones, etc. manoseada hasta la saciedad por los clientes. Yo a veces puedo permanecer horas y horas detrás de la caja sin moverme ya que a veces no entra ni un cliente. De vez en cuando, casi por puro aburrimiento, puedo pasearme por la tienda para asegurarme de que está todo en orden. Pero es una tienda tan pequeña que en cinco minutos puedo recorrérmela hasta dos veces. Así que yo, y mis compañeros, necesitamos matar el tiempo de alguna forma. Uno de nuestros pasatiempos es revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad siempre que nos damos cuenta de que algo falta en la tienda. Hace unas semanas, George y Annabelle (mi antigua manager) notaron que faltaba una taza, de las más caras, decorada con una frase célebre que sirve para animarte el día. Un poco al estilo de Mr. Wonderful. Decidieron en...

Trabajar más no significa cobrar más (ni siquiera en Londres)

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-Oye Tasnim, creo que voy a pedir que me suban el sueldo- me comenta George en tono convencido. -¿Ah si? ¿Y eso?- pregunto intrigada. -Pues porque ahora que he acabado el curso sobre Atención al cliente, estoy totalmente cualificado para mi trabajo- me explica con firmeza. -Me parece bien. Buena suerte, porque la necesitarás- le deseo con ciertas dudas. No es que crea que George no se merezca ganar un poquito más de dinero al mes. Se lo merece mas que nada porque lleva ya tres años trabajando en la empresa, no porque sea muy trabajador. Que no lo es. Aunque me cae muy bien. George es un joven diseñador de libros, especializado en   encuadernación, de 27 años muy gracioso. Pero es una persona a la que si tuviera que definir con un solo adjetivo, escogería la palabra relajada. No tiene motivación ninguna por el trabajo, aunque en lo suyo es muy bueno. Pero dudo que haya alguien motivado en esta empresa.  Incluyéndome  a mí. Aún así, no dejo de trabajar porq...

Cuando la amabilidad brilla por su ausencia

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- Tienen “eighteen keys” (intraducible) -¿Perdón? -“Eightenn key” (lo repite de nuevo con tono de hastío) -Mmm…creo que no. -¿No sabes de lo qué te estoy hablando, no?- Pregunta con aire entre enfadado y de superioridad. -No, no es eso, es que no me suena que vendamos eso. -Vale, vale déjalo me voy. Adiós. --------------------------------- A veces, y a mi pesar, he de darle la razón a Giselle con relación a los británicos. De tanto en tanto, puedes encontrar clientes muy, muy desagradables. Sobre todo cuando no entiendes lo que buscan. Como española a veces me es complicado entender algunos términos o costumbres propiamente británicas. Como el Eighteen key, una llave que se regala al cumplir 18 años. Quizás esta es una de las partes más desagradables del trabajo. Yo simplemente no les doy importancia, pero Valentina, mi otra compañera mientras trabajaba en Hammersmith, no tiene paciencia. Pero a ella no le gusta nada en general. Supongo que esa es u...

Los animales también merecen que les felicites

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¿Tienen postales para perros? -¿Para alguien que se ha comprado una nueva mascota? -No, no, para el perro en sí. -Eh…no. Sólo postales para personas. -Ok, gracias. ----------- La clienta que me lo pidió, una chica joven aparentemente normal, creo que era consciente de que lo que pedía no era lo más habitual, por así decirlo, pero aún así se fue bastante decepcionada. Debo admitir que hasta la fecha es lo más raro que me han pedido. No sabía que a un perro le podría hacer ilusión una tarjeta en vez de una buena porción de carne enlatada. Estas situaciones suelen divertirme y me hacen la jornada laboral mucho más entretenida, pero a mis compañeras no tanto. Aún no he hablado de ellas. Empezaré por Giselle, simplemente porque la conocí antes. ¿Qué perro no querría una postal así? Giselle nació en una isla de Brasil llamada Florianópolis, donde estudió Psicología, y hace cuatro años que vive en Londres. Hasta ahí la normalidad. El resto, todo es peculiar en ella. ...

La tienda de postales

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En estos tiempos de crisis generalizada en España no es fácil encontrar trabajo, pero sí en el Reino Unido. Tras dos meses de intensa búsqueda desde mi llegada a Londres me contrataron como dependienta. No es lo mejor, teniendo en cuenta que soy periodista, pero dado mi nivel de inglés, no estaba tan mal. Al menos no es un trabajo tan duro como el de servir cafés o fregar platos en la cocina de un restaurante. Vendo tarjetas de felicitación. Es una tienda tan específica, tan británica que en España un negocio así no funcionaría. De hecho, recuerdo que abrieron una igual, aunque muy pequeña, cerca de la Plaça del Pi, en el casco antiguo barcelonés, pero la cerraron al poco tiempo. A los barceloneses, y por extensión supongo a los españoles, nos gusta decir las cosas cara a cara. Scribbler en la estación de metro de Hammersmith Después de todo creo que mi trabajo sí que está relacionado con la comunicación. A través de los postales y tarjetas que vendo, los londinenses se comu...